24/11/11

...simplemente una fracción...


De repente una parte de mi está en otra persona. De repente lo que siempre dependió de mí, cambia según otro. De repente está en juego mi bienestar. De repente lo que el otro haga va a cambiar mí ahora. De repente soy una mitad, o un cuarto, o lo que sea; de repente algo me falta y a otro, algo le sobra, o simplemente guarda algo mío en algún lado. Pero no lo cuida. Lo lastima. Y me lastima.

Por primera vez supe dar, o simplemente me salió. Cedí. Me dejé ser una parte y no ser más un completo. Y todo salió mal.

Era mejor cuando era un entero y no me importaba nada. Ahora soy simplemente una fracción.

Ya no quiero que me devuelvan lo que di. Esa parte está quebrada, sucia, olvidada. No supieron darse cuenta que era una parte mía. O lo supieron y no lo cuidaron. No lo quiero de vuelta; tíralo a la basura. Ya no me sirve.

Tendré que ser una fracción para siempre y, para la próxima, saber a quién le doy una porción de este triste pedacito que quedó.


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